Cuando la tormenta se arroja
sin compasión sobre la tierra,
y todo lo cubre en su abrazo,
y todo lo arrecia,
Y los truenos golpean
como artillería de guerra
castigando al mar agitado
por sus olas y mareas,
Es que yo realmente despierto
del sopor de mis mil vidas,
y salgo solo hacia el risco
a acompañar al mundo en su agonía,
A escuchar el llanto de la noche,
a escrutar la neblina de los años
por donde navegan invisibles
los restos de incontables naufragios.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario